Ashary abrió sus ojos. La cama en la que estaba acostado era demasiado suave. Más que cualquier colchón que hubiera probado antes. Le era complicado conciliar el sueño. Afuera ya estaba oscuro y por lo brillante de la luna debía ser más allá de entrada la madrugada. Otra vez había dormido por horas después de cenar y tomar la medicina.
Se sentía mejor físicamente, pero la marca en su cuello ardía, y tenía el cuerpo bañado en sudor. Se abrió el primer botón de su camisa dejando a la vista sus cl