La lengua de Aslan se deslizó contra la suya, explorando cada centímetro de la boca de Charles, lento, enseñándole como debía hacerse, dominando su boca. Charles le seguía el paso, aprendiendo rápido. Sus lenguas se mezclaron, moviéndose de un lado a otro, enrollándose. La de Aslan a veces lo soltaba para salir y volver a entrar imitando cierto acto íntimo. Hasta agarrar la suya y llevarla al interior de su boca.
Charles gruñó. El interior de la boca de Aslan estaba caliente, casi como lava enc