Lyon no podía más. En serio. Sentía que otro segundo así y se volvería completamente loco. En qué momento su madre se le había ocurrido que la ropa le debía quedar PERFECTA. Ni que él lo fuera. Lo había hecho entallarse la misma prenda más de diez veces, pero ya. Se había hartado.
Por eso estaba corriendo por los pasillos huyendo de la omega. Aunque si era realista hacerlo era algo en vano. Su madre era como Charles, capaz de aparecer de debajo de una piedra si la invocaba.
Dobló el pasillo ráp