Tras una copiosa y deliciosa parrillada, y su bien merecido postre, Denise y Liam se encaminaron hacia el centro comercial más cercano.
Denise no estaba del todo segura de poder probarse ropa después de haber comido tanto, pero no se arrepentía de nada. Lo único que podía hacer en ese momento era instar a Liam a dar una larga caminata antes de entrar a un probador. Además, así también retrasaría el momento de desilusionarse por no entrar en los cánones de belleza, por mucho peso que hubiese per