Liam se acercó a ella, con los ojos acuosos, y la abrazó con fuerza, repitiéndose que lo que siempre había pensado de Denise era completamente cierto: jamás dejaría de sorprenderlo. Era la mujer más fuerte, hermosa, maravillosa, bondadosa que jamás había conocido. Y no, no lo pensaba porque estuviese enamorado de ella, sino porque realmente era así. Denise era de esas personas que el planeta necesitaba en cantidad. Una mujer que sabía lo que quería y que, a pesar de la pérdida de su madre y las