Al llegar al hotel, corrió escaleras arriba, deseando conectar cuanto antes su bendito móvil y que cargara lo suficientemente rápido. Había pasado demasiado tiempo desde que había salido de casa y quería comunicarse con Liam de una buena vez.
En cuanto llegó a su habitación, lanzó su abrigo sobre una silla, se dirigió a la mesilla de noche, tras la cual encontró un enchufe, y conectó su teléfono.
No tenía idea de qué hora era, pero su estómago comenzaba a reclamar atención, por lo que decidió,