El móvil de Liam comenzó a sonar insistentemente mientras Mary procuraba hacer su trabajo sin mucho éxito. Liam se encontraba disperso, muy lejos de allí y sus intentos por excitarlo eran completamente inútiles.
—Para —dijo Liam, apagando su móvil, después de rechazar por quinta vez la llamada de Denise—. No puedo. —Suspiró, cerrando los ojos y sintiendo como su cabeza le daba vueltas, para, a continuación, tomar la segunda botella de whisky de aquel día y darle un largo trago.
—Deberías dejar