Denise abrió la puerta de su habitación con el corazón en un puño. Una vez estuvo al resguardo de las cuatro paredes del que, desde hacía más de una semana, era su dormitorio, dejó fluir todo lo que sentía. No quería ni podía llorar frente a Liam. No se sentía capaz de demostrarle que aquel simple acto sexual había significado mucho más que eso. Sobre todo, cuando él la había instado a ello, dejándole ver la deseaba tanto como ella a él. Sin embargo, allí estaba, llorando, adolorida por el rech