Hacía unos días que no veía a Carlos, y ahora que duermo a su lado, puedo sentir su deseo.
Pude escuchar el sonido de él tragando saliva.
Me giró el cuerpo, colocando todo su peso sobre mí, y luego comenzó a besarme.
Me aparté ligeramente, y su beso cayó sobre mi mejilla. En ese momento, no se escuchaba nada más que el leve suspiro de ambos.
Le empujé con la mano, pero él no era alguien que pudiera mover con mi fuerza.
Su beso se intensificó con mis movimientos, pasando de mi mejilla a mi c