Carlos salió corriendo del hospital, pero ya no veía ni rastro de Olivia.
Al principio, pensó que la temperatura de esta ciudad era un poco más fría que la de Valencia, pero ahora comprendía que lo que realmente lo atormentaba era la soledad en su interior.
Este invierno, sin Olivia, se había vuelto especialmente helado.
Después de salir del hospital, regresé a la prisión, y la respuesta que recibí fue la misma de antes: Ana no había buscado un abogado, se negaba a hablar con uno.
Antes de e