El teléfono no tenía señal.
Intenté todo lo que se me ocurrió para salir.
Levanté el teléfono en cada rincón del cuarto buscando señal, desarmé el aro metálico de un brasier viejo para intentar forzar la cerradura, e incluso empujé muebles pesados para hacer ruido y llamar la atención.
Pero afuera todo seguía en silencio. Mi cuerpo terminó acurrucado en el suelo, dejando de luchar. Decidí conservar mis fuerzas.
Había sido olvidada.
Carlos siempre decía que yo realmente quería divorciarme de