Esta noche fue muy divertida.
Cuando Carlos fue al baño, encontré al camarero que había estado tomando fotos a escondidas y le pedí las imágenes en su teléfono, además de solicitarle que las borrara.
—Lo siento, a mi esposo no le gusta que se exponga nuestra vida privada, pero has tomado buenas fotos; ¿podrías darme una copia como recuerdo?
Como recompensa, le di mil dólares de propina.
Publicué una actualización en mis redes sociales que solo Sara podía ver, luego tomé el abrigo de