—¡Por sus gargantas…!
Su cuerpo se proyectó hacia uno de los Vargor con una velocidad brutal. Sus garras se hundieron en la piel de la criatura, desgarrando carne con un sonido húmedo, pero la criatura no gritó.
Ni retrocedió.
Solo giró el cuello en un ángulo imposible y respondió con un zarpazo que lanzó a Cedric varios metros hacia atrás, arrancando tierra en su trayectoria.
—No presumas, imbécil —exigió el alfa por medio del vínculo mientras atacaba a la otra bestia. Su embestida fue