—Ronan… —su voz fue apenas un susurro, pero el alfa lo escuchó, Ronan se giró de inmediato. Sus ojos grises, siempre tan tranquilos y calculadores, se clavaron en ella con con intensidad. Por un segundo, su expresión se endureció: sorpresa, fastidio, y algo más frío.
La mujer también se volvió. El silencio que siguió fue incómodo, Lyra intentó recomponer su rostro. No quería parecer débil. No deseaba que él viera cómo se le estaba rompiendo el corazón dentro del pecho, pero el dolor era físic