—Dos semanas.
El silencio cayó brutalmente sobre la habitación, Ronan abrió los ojos con incredulidad.
—¿Qué?
—Casi te mueres, Ronan —respondió Enzo encogiéndose de hombros—. El sanador dijo que tu cuerpo seguía funcionando solo por pura terquedad alfa. Descansa un poco más.
Luego salió, cerrando la puerta tras de sí, Ronan permaneció inmóvil varios segundos, procesando. Dos semanas. Había estado inconsciente dos semanas enteras. Lentamente volvió a sentarse sobre la cama.
El colchón