—No… no te vayas… mi luna…
Las palabras salieron apenas en un susurro débil, pero cada una fue como una daga clavándose en su alma. Nunca había escuchado a Ronan sonar así. Tan vulnerable y desesperado. El hombre más poderoso de las seis manadas, el monstruo que todos temían, reducido a murmurar su nombre dormido como si fuera lo único capaz de salvarlo.
Lyra sintió el ardor familiar detrás de los ojos. Antes de pensarlo demasiado, levantó la mano y acarició suavemente su mejilla. La barba