Las palabras de Alejandro encendieron de la furia de Leo otra vez, que se preparó para atacar.
Lo abracé con fuerza.
—Yo te creo.
Si ya había decidido aceptar a Leo, era porque estaba lista para asumir las consecuencias.
Como dijo Vania: "Un lobo que pudo controlar sus feromonas a los 18 años, tiene una fuerza de voluntad inigualable".
Ese tipo de hombre no se rinde ante los instintos, por el amor.
Por eso, creo que no me dejaría perder.
Me giré hacia Alejandro con una sonrisa fría.