Alondra estaba desconcertada. -O sea que todos los hombres que alguna vez le sonreíste o te les insinuaste y que después se murieron, vendrán a buscarte y hacerte el amor-, me dijo alzando su naricita.
-Es lo que pasó con Darrow y ahora con Waldo-, estaba yo aún más incrédula y perpleja por todo lo que me estaba pasando.
-El tal Waldo ni siquiera te conoció, ha venido a buscarte por un poema que le hiciste, incluso antes que él se muriera, no tiene lógica alguna-, no entendía Alondra.