Fui donde Palacios, el jefe de policía. Lo que yo pensaba era que Rudolph quería darme un mensaje de que no podía descansar en paz porque no había sido resuelto su crimen y por eso se aparecía a cada momento. Y mientras no se supiera quién era el criminal, él estaría allí, flotando en la casa, quizás viviendo su propia pesadilla de estar muerto.
-Señora Pölöskei-, qué gusto verla, siempre tan hermosa-, se mostró Palacios muy galante. Yo no estaba de humor para halagos.
-¿Qué ha conseguido