76. Mia… Por siempre mía…
Audrey se arqueó bajo el cuerpo de su esposo en el instante mismo en que lo sintió hundirse en su interior, esa forma de reclamarla, de penetrarla con la misma urgencia que ella sentía recorrer todo su cuerpo.
— ¡Bleid! — logró exclamar entre gemidos mientras abrazaba su cadera con las piernas — ¿Crees que se enojen por esto?
A Bleid no le importaba si eso ocurría, lo único importante era estar unido a su luna, a su alma gemela, embriagarse de su olor, del sabor salado de su piel, y de las gana