No volví a verlo hasta pasados unos días, el jueves. Estaba haciendo de becaria como mejor se daba: con el ir y venir de cafés. Llevé un par al despacho en conjunto de contabilidad de la empresa y alguien me pasó un post-it con un número escrito y unas indicaciones.
—Para el jefe.
Cogí el ascensor hasta la última planta y Jeanne me recibió igual de amable que siempre.
—Hola, Jeanne, vengo a traer más recados. ¿Está disponible?
—Sí, le pillas justo, acaba de irse un socio. Puedes pasar.
Cogí ai