Ethan conducía en silencio por una avenida poco transitada. Su mirada, fija en el camino, reflejaba una tensión contenida. El interior del vehículo estaba envuelto en una calma tensa, donde el sonido del motor apenas se mezclaba con el leve murmullo de la radio que nadie había querido apagar. A su lado, Ava observaba por la ventana, con los hombros ligeramente encogidos. Aunque no decía nada, su postura delataba la ansiedad que la recorría.
Durante varios minutos, la ciudad pasó desapercibida,