La tensión no había desaparecido del todo desde el desayuno, pero los niños seguían ajenos a la carga emocional que pesaba sobre los adultos. Donkan, siempre inquieto, había preguntado por su madre, una pregunta que había desmoronado por completo la falsa normalidad de la mañana. Ethan ahora observaba a los dos pequeños en la mesa, con sus risas y juegos, mientras una nube de melancolía oscurecía el ambiente.
Ava, sentada al lado de él, parecía absorta en sus propios pensamientos. Su mente se d