El sol comenzaba a descender en el horizonte. El aire fresco de la tarde se filtraba entre los árboles del extenso jardín, creando una atmósfera tranquila, casi idílica. Pero en medio de aquella paz, un pequeño de cabellos oscuros y ojos traviesos estaba tramando algo.
Adrián había pasado toda la tarde después de volver del parque recolectando cojines, mantas y sus juguetes favoritos. Tenía un plan, uno que requería una ejecución impecable. No era solo una de sus travesuras habituales; esta vez