Ava tomó una última respiración profunda y entró. El aire dentro de la habitación le resultó denso, y pesado. Parecía que cada paso que daba era un susurro en el silencio, como si el tiempo mismo se hubiera detenido. La luz tenue de la lámpara junto a la cama le daba a la escena un tono sombrío y casi irreal. La figura de su madre descansaba allí, con su cuerpo delgado y frágil, siendo un contraste cruel con la mujer fuerte y llena de vida que había sido en su juventud. El cabello, antes tan cu