A kilómetros de distancia, en una ciudad más pequeña y discreta, Ava observaba la imagen desde la pantalla de su celular. Era la fotografía de la gala, la que se había viralizado: Ethan, Helena y Adrián, sonriendo. La imagen había sido tomada en uno de esos momentos fugaces, donde las cámaras capturan las sonrisas perfectas y los gestos de felicidad, ignorantes de lo que se oculta detrás de ellas. Los dedos de Ava se deslizaron sobre el rostro de Adrián en la pantalla. Lo acarició con ternura s