POV HERNÁN
Cruzo el pasillo hacia la oficina de mi padre con una mezcla de frustración y tensión en el pecho. He recorrido este camino muchas veces, pero hoy siento que mis pasos pesan. Lo que tengo que decirle va a desatar algo que no podremos controlar, y él, como siempre, esperará que lo maneje con precisión.
Al llegar, golpeo la puerta. No espero mucho; su voz, fuerte y controlada, me da paso enseguida.
—Adelante.
Entro y lo encuentro en su silla de cuero, esa que parece demasiado formal pa