Capítulo 9. Un misterioso aullido...
Selena lo evaluó con la mirada fija en sus profundos ojos negros, tratando de ser una jefa fría.
Su instinto le gritaba a voces que confiar en él era un movimiento peligroso. Aunque fuera su compañero.
¿Cómo funcionaba ese vínculo cuando era interespecie? Apenas si conocía al hombre frente a ella… ¿y si estaba en connivencia con los traidores?
¿Si su llegada era mucho más que una casualidad?
Maia, su loba, que a duras penas se contenía en silencio, asomando su mirada dorada, la movía a aceptar