—Debería de regresar a clases y tú también, no podemos estar todo el tiempo en cautiverio. —Le di una mordida a mi sándwich de jamón y queso—. No estoy quejándome de esto, pero pueden llamar a papá si no contestamos. —Jackson miró hacia enfrente pensativo.
—¿Y qué pasará ahora?
—No podemos seguir con esto. —Su expresión cambió a una triste—. No quiero seguir siendo tu hermana, Jackson —me apresuré a decir.
Él me miró soltado una gran sonrisa.
—Bebé... —Tomó mi mano y la llevó hasta su boca besa