—Bebé, de amo, te amo, joder, te amo Mm. —Siguió moviendo sus caderas de manera errática.
—¡Aaah! ¡Aaah! ¡Yo más!, ¡yo te amo mucho más! —Y como si eso hubiera sido el detonante, llegamos juntos, Jackson llenando de su esencia tibia el condón.
Se recostó sobre la cama atrayendo mi cuerpo hacia él, lo abracé fuertemente, pasando una pierna por su cintura, recargando mi cabeza en su pecho fuerte.
No necesitábamos decir nada más, ya lo habíamos dicho todo, aunque que tenía que admitir que volver a