86. Bienvenidas a bordo.
Al llegar a la pista de aterrizaje, el jet privado de William ya las esperaba, reluciente bajo el sol radiante. Una azafata las recibió con una sonrisa cordial y las guió hacia el interior del lujoso avión.
—Bienvenidas a bordo, señorita Nadia, señora, dijo la azafata con amabilidad. El señor Said y el señor William llegarán en breve. Por favor, pónganse cómodas. ¿Puedo ofrecerles algo de beber mientras esperan?
Nadia y la nana asintieron con gratitud mientras se acomodaban en los mullidos asie