67. ¿Intentas humillar a mi hermano?
Irina se acercó a comprobar cómo estaba, acariciando el cuello de su hermano con sus dedos. Varias marcas rojizas se apreciaban en la piel, sin duda se volverían más oscuras con las horas.
Amir bajó el arma y se la guardó, al ver que su hermano volvía a respirar, intentando regular el flujo normal de su respiración.
—¿Qué te hace tanta gracia, Asad? —preguntó Amir con voz áspera, sin entender qué le pasaba a su padre y por qué se reía de ese modo.
—Ver que al menos sí supe criar a un hombre —di