65. Llevaré a mi esposa al hospital.
El sol apenas se asomaba por el horizonte cuando Irina se despertó empapada en sudor. Habían pasado dos meses desde su boda y seguía soñando a menudo con la muerte de su familia y la voz de Asad repitiendo una y otra vez evitando que la mataran.
Un escalofrío recorrió su cuerpo y una oleada de náuseas la invadió, aquello se había convertido en un sueño recurrente que cada vez le parecía menos producto de su imaginación y más la realidad de lo sucedido.
— ¿Irina? ¿Estás bien? — preguntó Amir con