37. ¿Qué es lo que quieres de mí, padre?
La puerta del baño se cerró con un clic sordo, dejando a Irina sola con sus pensamientos y el eco de las palabras que Amir no había dicho al menos no con su vida aunque había hablado muchísimo sin hacer ni un solo sonido. El vapor llenaba el espacio, envolviendo su figura desnuda en una neblina cálida que apenas lograba calmar el tumulto emocional que bullía dentro de ella.
Se apoyó contra la pared, sintiendo el agua resbalar por su piel, mezclándose con las lágrimas que amenazaban con empañar