28. Yo tengo tu respuesta.
Irina se sintió abrumada por el peso de la decepción y el remordimiento cuando Amir la miró con los ojos llenos de dolor. Había querido explicarle todo antes, pero las circunstancias se lo habían impedido, y ahora se encontraba ante las consecuencias de su silencio.
—Déjame explicarte, Amir —suplicó ella con la voz temblorosa, intentando acercarse a él y deseando que pudiera comprender la situación.
Amir negó con un gesto de la mano, advirtiéndole con su lenguaje corporal que no avanzara, que n