10. ¿Ella es mi regalo?
El guardia la observó de arriba a bajo y asintió apartándose de la puerta e invitándolos a pasar, pero justo cuando caminaban a su lado, agarró a William del brazo haciendo que él lo observara con cierto desdén por haberse atrevido a tocarlo.
— No puede pasar de la recepción, esto es algo fuera de lo común, así que voy a avisarle y deben esperar hasta que reciba instrucciones.
El asintió y el guardia le soltó el brazo para que prosiguieran con su camino.
— Tranquila, esto estaba en mis planes,