La semana transcurrió con bastante normalidad para Steve Lonergan, después de su encuentro con la chica en San Francisco el domingo anterior, y del compartir que tuvieron, su vida había vuelto a su rutina normal. Él recordó el incidente varias veces, y se dijo a sí mismo que era por lo extraordinario, lo que no le gustaba era que la imagen de la chica sonriendo lo hacía sentir un poco incómodo.
Porque ya se había dicho a sí mismo que no era buena idea estar intimando con alguien, en especial en