Steve se acercó a la cama y ella volvió a golpear el colchón con su mano, indicándole a donde lo quería exactamente. Entonces se montó en la cama y se sentó a su lado, ella lo abrazó e hizo que quedara un poco recostado de los generosos pechos femeninos.
La piel de su espalda sintió los pezones medio endurecidos mientras ella lo apretaba contra sí misma.
—Hmmm, se siente rico abrazarte, Steve —le dijo ella mientras le daba un suave beso en el cuello— Ha sido la noche más maravillosa que he pasa