Bridgette se sentó a la mesa de la cocina mientras su madre trabajaba en la comida que iba a hacer para una junta de beneficencia con la que trabajaba de voluntaria, era algo que hacía sólo ocasionalmente, pero le gustaba ayudar a la personas sin hogar y con problemas de adicciones.
—No me gusta, hija —le dijo mientras arreglaba las cosas que iba a llevar esa tarde a la reunión de la beneficencia— No me gusta para nada.
—¿Puedes decirme por qué, madre? —le preguntó ella, incisiva.
La madre de B