—Eso es posible, pero no le vas a estar haciendo ojitos como al viejo Lucius, por favor.
Ambas se echaron a reír durante un buen rato, hasta que se cansaron.
—Espero que sepas lo que haces, hija —le dijo ahora en tono de consejo— Toda persona tiene un pasado y eso influye mucho en ellas, espero que él te pueda querer como tú lo quieres.
—Gracias, mamá —dijo, pero de inmediato arrugó el entrecejo y la miró inquisidoramente— ¿Me estás diciendo que yo lo quiero, o, que yo estoy enamorada, madre?