Lonergan estuvo un buen rato escuchando al
joven vendedor mientras este le mostraba los vehículos que tenían allí, había autos que sobrepasaban el millón de dólares con holgura, pero él no quería exagerar.
Estaba acostumbrado a los autos sencillos como los Chevrolet o Ford, así que cualquier auto mejor que los más sofisticados de esas marcas estaría bien. Al final se decidió por un potente BMW que imponía con su presencia, pero no era tan costoso, después de acordar los pagos con su tarjeta d