CAPÍTULO 205
UN MES DE ESPERA Y UN ALIENTO DE ESPERANZA
Había pasado un mes.
Un mes largo, lento y doloroso viendo cómo las máquinas respiraban por él. Un mes contando los goteos de las bolsas de suero colgadas. Un mes escuchando a las enfermeras susurrar sobre mis posibilidades de supervivencia cada vez que creían que estaba dormida. Un mes con el miedo consumiéndome la mente, minuto a minuto, día a día.
No me había ido a casa.
No podía.
Permanecí junto a él: mi mano en su muñeca, mi cabeza ap