Capítulo 311
Libertad, al fin
El pecho de Vivian se agitó con una mezcla de alivio e incredulidad, esa sensación que se le hundía en los huesos, asentándose en los huecos tallados por semanas de miedo e incertidumbre.
Se hundió en la silla al borde de la habitación. El aire estéril del hospital olía ligeramente a antiséptico y lino, pero de alguna manera dulcificado por la certeza de que, al menos por ahora, el peligro se había disipado.
"Por fin", susurró, con la voz ligeramente temblorosa a p