CAPÍTULO 217
El grito que interrumpió nuestra celebración
La habitación aún estaba cálida de alegría.
El sacerdote acababa de terminar la bendición final. La suave fragancia del aceite de la unción flotaba en el aire, mezclándose con el tenue olor a desinfectante de hospital. El suave zumbido de las máquinas alrededor de Grayson se había calmado, dando a la atmósfera una quietud serena y sagrada.
Nuestro bebé —Winner, Victorious, Evans, Praise— tenía su pequeña mano alrededor de mi dedo, y Gray