Mundo ficciónIniciar sesiónSalí rápido de esa sala de reuniones, no podía dejar de que él jugará con mi cabeza ni con mi corazón y tampoco sería una más de su larga lista. Me chocó con alguien —Lo siento—dice ayúdame.
Me levanto del suelo como puedo y lo miro—No pasa nada, lo siento también—sonrió.
Ese hombre alto, morocho y unos ojos color miel me quedan mirando dejándome sin air







