—Es así, hija y no puedo hacer nada — me dice mi madre mientras me deja sola en aquel sitio.
En ese momento quería desaparecer, volver a cerrar mis ojos y despertarme de esa pesadilla. Parecía que toda mi vida estaba destinada a sufrir, fui a parar a la peor familia donde no tenía a nadie y solo giraba. Mi cuerpo tieso mirando la hoja, ese documento que Alan había traído una vez estaba frente a mis ojos y al lado una lapicera. Mis manos fueron a mi cabeza, el pecho se me agitaba y retrocedí, mi