Nunca espere que Alan Frank sea así conmigo, desde el principio creía que mi cabeza y corazón no podían ser ocupados por otra persona. A veces solía pensar que ese matrimonio falso acabaría rápido pero el amor nos atravesó. Ahí lo tenía ese hombre con la mirada de miel, queriendo conectar sus ojos con los mios y pretendiendo decir todo con una sonrisa. Moví mis manos para soltarlo pero no tuve éxito –Sabes que tu madre me odiara aun más, ¿no? – pregunte asustada.
Hizo una mueca con sus labios –