No somos iguales.
Había tenido una mala noche y de repente despertar con varios gritos en la casa hicieron que me desoriente más. Alan seguía parado frente a mí mostrándome unos papeles y frunce mi ceño porque no comprendía –¿Qué yo que? – pregunte dos veces.
Alan tomó mi brazo, hizo que me levante de la cama –¿Cuándo ibas a decirme que querías divorciarte de mi? – me pregunta enojado.
Negué varias veces con mi cabeza, mi mano fue a mi frente sin dejar de escuchar a lo lejos varias preguntas de Alan que aún no p