(Damian, tercera persona limitada)
Nadie lo miró cuando entró en las oficinas de Britannia.
Así fue como lo supo.
No hizo falta un titular ni una llamada telefónica. Bastó con que cuarenta empleados encontraran de pronto sus monitores increíblemente interesantes en el instante en que cruzó el vestíbulo.
Pasó frente a la oficina de Vivian por pura costumbre antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo.
Su escritorio seguía exactamente igual que el día en que se marchó. La taza que nunca lavab