—Lo extrañaba tanto que pedí que me lo trajeran. No les avisé porque temía que no me dejaran. Papá, mamá, ¿no están enojados, ¿verdad?
Fiona respiró hondo, su expresión cambiando varias veces antes de sonreír dulcemente a la cámara:
—Claro que no, querida. Pero, ¿cuándo piensas volver? Mamá promete dejarte con vida.
Lorena colgó rápidamente la llamada, sintiendo un escalofrío. Sabía que Fiona no la dejaría escapar tan fácilmente.
Juan regresó sonriendo, aliviado:
—Sabía que te preocupabas por mí